Revivimos nuestra historia – La tradición del desayuno

Si bien la diferencia de edad no era tanta (Darío estaba en la treintena y sus empleados tenían entre 15 y 20 años), Ilda y Darío tenía con los empleados una actitud muy paternal: Ilda les llevaba muchas tardes la merienda y cuando hacía frío o llovía, les convidaba sopa. Una vez por semana, además, los convocaban a almorzar con la familia. Ahí, el patrón aprovechaba para ponerse al día con sus empleados y conocerlos un poco más.

Todas las mañanas, apenas el equipo llegaba, Darío e Ilda los esperaban con el mate cocido. Más tarde, cuando Carlos, Walter y Julio, los hijos de Darío, se incorporaron a la empresa, también ellos se unieron al ritual: alguno de los Barbieri, ya fueran ellos o Ilda, les servía a los muchachos el desayuno.

Hoy revivimos esos momentos con las medialunas “El centenario”, las de Lanús, las mismas que comiámos en ese momento, entregadas por las dulces manos de Ilda.

Feliz cumpleaños!!

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