Día del Amigo: Disertación por Darío Barbieri

Queremos recordar una carta escrita por nuestro fundador, el Sr. Darío Barbieri, con motivo del Día del amigo:

Fue un viejo amigo de muchos socios del Distrito, el hombre que consideró que esta forma del amor humano debía ser recordada y festejada:  el Dr. Enrique Febraro, Odontólogo dedicado a la radiología, viejo león,  de Lomas de Zamora; que trasladado a la ciudad de Buenos Aires, e invitado a participar, se integra como socio fundador del R.C. de San Cristóbal que preside en su primer período y desde donde comienza su infatigable tarea con la presentación de una moción en la Conferencia de Distrito, que pasa a ser luego aprobada en el Consejo de Legislación y aceptada por las Naciones Unidas como el día universal del Amigo.

¿Por qué el 20 de Julio? Porque ese fue el día que el hombre a través de su desarrollo tecnológico llegó a la luna. A nuestro satélite, a ese amigo fiel de la tierra, que con ella forma un equilibrio perfecto, que regula sus mareas, el crecimiento de todo el reino animal y vegetal.

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Y aunque parezca increíble, de acuerdo a todas las estadísticas, ese 20 de Julio el deseo de la humanidad de que los astronautas lograran la conquista, de que el hombre una vez más venciera los elementos, fue tan grande; que como consecuencia de ese deseo de acompañarlos, en la tierra cayeron en forma inusitada los delitos, los crímenes, las violaciones y todos los hechos deleznables y despreciables que lamentamos diariamente. Casi se detuvieron ese día. Por ese motivo pensó Febraro, que la humanidad en su conjunto, ese día había dado una  muestra de amor y merecía ser festejado como el día del amigo.

Ahora me deberán perdonar una digresión, que se refiere a las nuevas formas de vida y de costumbres que fueron y van transformando nuestra diaria realidad. Para ello me voy a valer de algunas lecturas sobre el libro de Erich Froom: “Tener o Ser” edición l981, pero humildemente considero que sus reflexiones han crecido en la realidad.

Él comienza su libro haciendo una comparación sobre la base de un mismo tema, vista por tres poetas distintos, en tres tiempos distintos de nuestra historia. Ellos son el poeta Japonés Basho, siglo 17, el Ingles Tennynson siglo 18 y el Alemán Goethe siglo 19. El  tema: el descubrimiento de una flor silvestre en un paseo solitario.

Los tres la describen como una flor encantadoramente bella, que muestra toda la grandeza  de la creación, Basho la describe en todo su esplendor y se conforma con el gozo de su contemplación y sigue su camino; la actitud de Tennynson difiere de la de Basho, pues absorto por su belleza dice, “te tomo en mi mano florecilla silvestre…  si yo pudiera comprender lo que eres; sabría que es Dios y que es el hombre”. La corta y la analiza desmembrando sus pétalos, su corola, su peristilo y sus raíces, terminando por destruirla para conocerla. Así Tennynson como lo vemos en el poema, puede compararse con los científicos occidentales que buscan la verdad desmembrando la vida.

Goethe en su poesía, siente en principio los mismos deseos que Tennynson, pero escucha que la florecilla le dice: “deseas que muera”? Entonces la toma con esmero, con raíces y tierra y con sumo cuidado la transplanta en un jardín para que se reproduzca y se transforme en un vergel para hacer al gozo y placer de todos los que aman la naturaleza. Para él la fuerza y la belleza de la vida es antes que el gozo y la curiosidad intelectual.

Aquí a través del relato de cada uno, se puede observar en Tennynson su deseo de tener y por poseerla la destruye, en Basho su deseo de tener, que se conforma con su dicha del gozo egoísta de la observación y la de Goethe que es la del ser que además desea compartir la belleza de la vida con sus semejantes.

Goethe, el gran amante de la vida, enemigo de todo lo tendiente al desmembramiento humano, expresó en mucho de sus poemas la importancia del ser opuesto al tener. Su Fausto es una descripción dramática del conflicto entre el ser y el tener, donde Mefistófeles (el diablo) representa el tener; y en éste poema muy breve, también  narra la cualidad de ser con la mayor simplicidad:

Sé que nada me pertenece….sino el pensamiento

Que sin grilletes fluye de mi alma,

Y todo momento favorable que el destino clemente,

Me permite gozar profundamente.-

Y como nace esta sociedad que representan tan bien el consumismo y el tener, desplazando a la vieja y equilibrada sociedad de sustento y de Ser. ¡Con la GRAN PROMESA  de la industrialización!. Los maravillosos logros materiales de la época industrial deben concebirse claramente para poder comprender el trauma que hoy produce al no haber podido cumplir la GRAN PROMESA que fue:

La satisfacción ilimitada de los deseos.

El sueño de ser amos absolutos de nuestras vidas.

El progreso económico ilimitado, capaz de suplir todas las carencias y darnos la felicidad ansiada.

La desaparición del abismo  entre las sociedades ricas y las sociedades pobres.

Y para mayor tristeza, con el agregado del acrecentamiento de los peligros ecológicos y nucleares que pueden terminar con civilizaciones enteras y aun con la vida.

Este cambio del SER por el TENER, nos ha modificado hasta el idioma y ya Du Marais lo ponía de manifiesto en sus comienzos cuando se decidió a escribir “Les veritables principes de la grammaire” y nos mostraba la tendencia a sustituir nombres por verbos y si no escuchen este ejemplo; una persona va a su psicoanalista e inicia la conversación con la siguiente frase: “Dr. tengo una casa bonita, tengo hijos hermosos, tengo un matrimonio feliz, pero tengo insomnio y tengo  muchas preocupaciones”. Hace algunos años, en mi niñez seguramente hubiese dicho, no puedo dormir en vez de tengo insomnio, soy feliz en mi matrimonio en vez de tengo un matrimonio feliz, y estoy preocupado en vez de tengo una preocupación.

Y quiero terminar esta digresión recordando a todos que en 1952 cuando Albert Einstein recibió en Oslo el Premio Novel de la Paz en su discurso desafió al mundo “a atreverse a enfrentar la grave situación de que el hombre, se ha convertido en superhombre…. pero el superhombre con poder sobrehumano no ha alcanzado el nivel de la razón sobrehumana. En la medida en que su poder aumente afirmó,  se convertirá cada vez más en un pobre hombre”.

El hombre es sin ninguna duda  un centro de actividades, distinto del mundo inanimado y de los otros seres vivientes. Al mismo tiempo se halla ligado a su ambiente y a sus semejantes. Sin ellos no puede existir, porque es a la vez un ser independientemente poderoso y dependiente a su vez del universo. Tenemos razones fundadas para afirmar que trasciende más allá de sus límites, que es la superficie de su piel. Las formas de sus contornos anatómicos son en parte una ilusión, porque cada uno de nosotros es mucho más amplio y más difuso que su cuerpo.

El amor y el odio, son realidades palmarias en su existencia. Si pudiésemos percibir los lazos inmateriales de cada individuo en una pantalla, cada ser humano ofrecería un aspecto diferente. Algunos apenas si sobrepasarían sus límites anatómicos, otros se extenderían hasta la caja de caudales de algún banco, otros hacia ciertos manjares o bebidas, o quizá un perro o joyas. Otros como los educadores trasmitiendo valores de todo tipo. Otros aparecerían inmensos, se extenderían como pulpos de largos tentáculos, asidos a su familia, a un grupo de amigos, a la vieja casa, al cielo y a las calles de su pueblo o de su barrio natal.

Los grandes conductores de naciones, como Gandhi, Adenauer, de Gasperi, Golda Meyer, Churchill, los filántropos, como Albert Schweizer, los sabios como Aristóteles, Newton,  Pasteur, los Curie, Flemming, Salk, Savin, Marconi, Einstein; como líderes admirables y los santos como Agustín, Pedro, Juan, Pablo o Francisco, parecerían gigantes como los de los cuentos de hadas, extendiendo sus brazos y abrazando al mundo entero. Es evidente entonces que el hombre se proyecta en todos los sentidos más allá de sus fronteras anatómicas.

Como me atreví a afirmar al comienzo, creo que la amistad se puede definir como una de esas proyecciones y como una  de las formas del amor. Quizá la más pura.  Tomás de Aquino, (Santo Tomás), en su obra más conocida,  La Suma Teológica, lo define como el amor más parecido al amor que Dios siente por los hombres. Pues según explica “Dios ama al hombre tal como es y no como desearía que fuese; pues afirma:  “si para ser amado por Dios los hombres deberíamos ser como él lo desea, ninguno de nosotros gozaría de su amor”. Y creo sinceramente que es una apreciación acertadísima, que se puede aplicar a la amistad; pues al amigo se lo ama tal como es, destacando  sus virtudes, disimulando sus errores.

Al amigo ni siquiera es necesario perdonarle nada, pues siempre se lo comprende.

Creo que mantener una relación de amistad es una fuerza de la voluntad y de la inteligencia, que nace como todo lo que tiene valor en los pensamientos y en las acciones de los hombres;   del presupuesto de la humildad.

Nadie que no sea humilde por virtud o por fuerte decisión, (haciendo abstención de lo económico en la definición de humilde, sino tomado como filosofía de vida ); podrá jamás ser amigo. Y digo ser, porque en esto radica el valor de la relación; en querer ser, en esforzarse por serlo, en encontrar los caminos adecuados para servir al otro. Pero para servirle siempre, en las buenas y en las malas, en la compañía como en la soledad, en el dolor como en la felicidad, en la abundancia como en las carencias sean ellas de cualquier tipo.

La amistad como toda forma del amor es entrega y cuando digo entrega me refiero a lo mejor de cada uno de nosotros, de nuestra inteligencia, de nuestra voluntad, de nuestras posibilidades; para decirlo todo; SER UN BIEN DISPONIBLE SIEMPRE. En la medida de nuestras fuerzas proveerlo de todo cuanto tengamos de valor en nuestras vidas, a favor de ese ser al que entregamos nuestra amistad.

Cuando esa disposición está; miles de caminos y formas de servirlo se abren y la acción puede comenzar con un consejo, con una advertencia, con una acción, con una palabra, con un silencio cuando el silencio es lo necesario, con una atención, con una recordación, con una visita, donde en la conversación dejamos traslucir nuestro afecto, con una carta, con estímulos permanentes para sus acciones, también con nuestro desacuerdo cuando consideramos que se está equivocando. Sin mirar jamás para el costado, mirando siempre de frente, es decir enfrentando junto a él cada preocupación y cada alegría; Tratando de ser sensibles como aquella arpa de la tragedia de Toribio, que pendía de un árbol en lo alto del monte y que con la tormenta bramaba, con la lluvia gemía y con la brisa cantaba. Tratando de hacer de nuestra amistad lo mejor de lo que somos capaces. Queriéndolo y respetándolo  a él y a todo lo que el ama y respeta. Esa comunión de vidas amigas genera placer, felicidad,  respeto.

Pienso muchas veces que el amor de amistad, es bueno introducirlo en todos nuestros otros amores, porque los engrandece y los eleva. Pienso que el amor de amistad es capaz de coronar el amor conyugal, -no de reemplazarlo- sino de enriquecerlo. Dos esposos que además lleguen a ser amigos, no tendrán secretos, se lo confiarán todo, sabrán hasta lo que piensa el otro; lo que siente el otro ante cada situación, sus reacciones y el porqué de las mismas. Cuando el amor conyugal logra esta coronación, ese matrimonio es indestructible. Y pasará la pasión del amor juvenil, arribará el amor de carácter, se irán transformando naturalmente en seres complementarios. Cuando el otoño arribe al pasar los años, declinará la fuerza de la pasión, la atracción natural se irá cambiando por admiración y respeto, se recrearan otra clase de caricias, más tiernas,  las miradas serán más prolongadas, las lágrimas más conmovedoras, las sonrisas menos estridentes y el árbol que dio los frutos amados, se irá transformando en un árbol de sombras generosas y protectoras, de raíces fuertes de esas que no puede arrastrar ningún temporal.

Lo mismo sucederá con los hijos (El padre que da consejos, más que padre es un amigo) cuando el amor paternal se ve coronado con el amor de amistad, cuando el padre se hace tiempo para escuchar, aconsejar y acompañar a sus hijos pequeños; cuando en las situaciones que suelen parecer irreparables, es capaz de mostrar su capacidad de amor, de entrega, de ejemplo de conducta, de sensatez y de madurez; la relación irá creciendo en la medida que el hijo crezca, con el abandono de su niñez, quedarán atrás los pequeños problemas, con la llegada del ser adulto, quedarán atrás los conflictos de la adolescencia. Y aportarán un nuevo hijo, que seguramente será como él, para alegría de ese otoño que con los nietos tendrá muchos momentos de cálido sol.

Lo mismo sucederá con el amor fraternal y con todos los vínculos que la vida nos proporciona; pero solamente la humildad nos permitirá  lograr amar, los soberbios jamás podrán ejercer y gozar del amor. Ellos siempre son en esa cordillera de hombres, la cumbre más alta. Todo lo contemplan desde su grandeza y su magnificencia. Hasta cuando dan, lo hacen por lástima, porque la lástima es de arriba hacia abajo; no son capaces de misericordia, porque la misericordia es descender al nivel de los que padecen carencias y remontarlas con ellos o junto a ellos.

Dicen que el equilibrio es la perfección del hombre, (cuando digo hombre me refiero a ambos, hombre o mujer) – un hombre es tanto más hombre, cuanto más equilibrado es – y un hombre equilibrado es sensato, es capaz de descubrir y de temer más sus errores que los ajenos, es capaz de escuchar mucho más de lo que habla, tiene ojos de lince para ver sus defectos y una miopía avanzada para ver los defectos en sus hermanos los hombres, a los que es capaz de amar por el solo hecho de ser hombres. Es piadoso, es comprensivo con la gente que de él depende. Sabe que su vida es una oportunidad para ser,  no deshecha el gozar de todos los medios que le proveen bienestar, pero no se transforma en un esclavo de sus bienes. Tiene bien ordenada su criba de valores y los afectos están siempre por encima de las cosas materiales.

Es capaz de crear riqueza, de generar bienestar para él y para los suyos y goza dando, comparte con Francisco, aquello de – Que dando es como se recibe – Es generoso siempre, tiene carácter, es propenso al estímulo,  es esclavo de sus principios, y cuando raras veces se aparta de ellos, es porque sus afectos son tan fuertes que su bondad lo hace claudicar.-

Vive su vida tratando de transformarla en un camino de perfección y con su carga de errores y defectos, pasa los años como un agricultor… sembrando, siempre sembrando:

Es capaz de luchar por los que no luchan,

Es capaz de llorar por los que no lloran,

Es capaz de rezar por los que no imploran

Es como el viento que siembra flores

Vive su vida sembrando amores

Vive sembrando siempre sembrando……….

Es difícil tener muchos amigos de verdad, pero nuestro esfuerzo debe ser el de querer SER amigos, seguramente en ese camino encontraremos un alma que nos ame recíprocamente. Hagamos el esfuerzo, con esa propuesta atravesaron el mundo las vidas de Jesús, Gandhi, y la Madre Teresa. No sería hermoso desde nuestra pequeñez intentarlo……

NADA MÁS….. GRACIAS

Un pensamiento en “Día del Amigo: Disertación por Darío Barbieri

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